Ubicación: Cuarto de Parménides - día de hoy del mes presente del año actual

"...admirar a semejante engendro con trastornos de narcisismo perverso y demencia senil" -escribió Parménides en su teclado empolvado por años de abuso y escasa higiene mientras se relamía los tres pelos que tenía por bigotes. Se sentía extasiado de la emoción. Podría estar desempleado, solterón y sin ninguna expectativa válida para el futuro; pero si de algo se sentía orgullo era de su profundo conocimiento wikipédico de enfermedades mentales con las que diagnosticaba a extraños en el internet.

"Tal vez" -se decía- "tal vez uno de estos días alguien reconozca mi talento y me invite a trabajar con él". Parménides tomó un sorbo más de su Pepsi de 3 litros, necesitaba combustible para realizar la estresante tarea de terminar un mensaje escrito por él mismo sin distraerse con las más de 27 pestañas de pornografía transexual brasileña que había abierto en su navegador bajo el pretexto de 'darse inspiración'.

Parte de él se creía en sus mentiras, parte de él se endurecía.

"¡OH NO!" -exclamó Parménides- "¡Le prometí a mi mamá que no volvería a suceder!" Era demasiado tarde, Parménides había mojado nuevamente sus pantalones.

El cuarto 'accidente' del mes; esta podría ser 'la última gota que derramó el grifo', misma que provocaría que sus padres cumplieran su promesa de desalojarlo del cuarto de servicio que le habían prestado bajo la condición de que se comportara como un hombre pulcro y civilizado.

Pero Parménides no era un hombre. *Bujuju* "¿y ahora que haré?" -sollozó como un bebé- "Si mis padres se enteran... ¡tendré que irme a trabajar al motel de mi tío y nunca más volveré a ver al Valentino!".

Todo parecía perdido para nuestro protagonista cuando de repente...


Continuará mañana...
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