Ubicación: Cuarto de Parménides - día de hoy del mes presente del año actual

"¡Óyeme grandísimo pendejo!" -una voz estridente y varonil inundó las cuatro paredes de su diminuto cuarto. Parménides supo inmediatamente que aquella voz no podía pertenecerle a su padre, un apasionado gerente de ventas de calzado femenino.

"N-n-n-no p-p-p-puedo cre-e-erlo..." -la tartamudez de Parménides salía siempre a relucir en presencia de verdaderos hombres- "....p-p-pero sisisi tut-tut-tú e-eres... ¡Feliks Edmúndovich Dzerzhinski!"

El camarada Feliks, sin responder nada, miró juiciosamente a Parménides por varios segundos. "¿Sabes qué es eso?" -el polaco apuntó inquisitivamente a los pantalones mojados de nuestro protagonista.

"F-f-fue sin-sin-sin quererer, non-no le-le-lee d-d-digas a---" -*PAZ* el camarada Feliks interrumpió a Parménides con una fuerte bofetada en los cachetes- "¡NO! Escúchame bien pedazo de mierda tristemente rescatada del sanitario... te dije que si sabes 'QUÉ. ES. ESO.'"

Parménides se encontraba sumamente confundido, no sólo por la pregunta, sino por toda la situación en general. ¿Qué hacía un comunista polaco que murió a principios del siglo pasado en su cuarto? Sabía que no se trataba de un producto de su imaginación dado que sus amigos imaginarios JAMÁS se atrevían a juzgarlo.

"¡Esa es la mancha de la derrota!" -el camarada Feliks contestó muy seguro de sí mismo, como si se estuviese preparando para dar un discurso inspiracional...


Continuará...