En busca del libro perdido... - El Foro Libre
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En busca del libro perdido...

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  • shonev
    Junior
    • ago 2013
    • 314

    En busca del libro perdido...

    El cuento siempre ha sido un género fascinante de todas las épocas, una forma elegante de transmitir ideas, sentimientos y en algunas ocasiones culturas completas. En esta oportunidad contemos cuentos, pero no cualquier cuento, sino cuentos de la pluma de nuestro intelecto, de nuestra imaginación, de nuestras vivencias, o de las vivencias de los que observamos, seamos voyeuristas intelectuales y contemos ese episodio perdido en cualquier parte, en cualquier rincón, el escondido en el recoveco y hagámoslo parte de nuestra literatura "foril", dejando descansar un poco a los grandes de la letra, y busquemos ese libro perdido de cuentos que no existen... "Hasta ahora".

    En esta oportunidad les traigo ese cuento, La realización de un absurdo que quizá muchas veces hemos vivido. Bueno, eso digo yo...Plop


    El Último Silbido

    Por: Shonev


    Estaba parada en la estación de la vida, con una rosa en la mano y con un sueño en la mente, quizás en el corazón. El viento soplaba lejano. No era tarde, pero el cielo empezaba a cerrarse, anunciando una fuerte lluvia. Ella miró su reloj, el tiempo parecía tan largo como la vía del tren que nunca llegaba. Recordó las fotos, los momentos, las cartas, que ajenas a ese instante hablaban de vida, de futuro, de amor. Se sentía pesada, ausente, pero aun con muchos ánimos, con ganas de apurar el momento. No había nadie mas, nadie mas esperaba. Y ¿si él no llega? no puede ser, pensó. Lo he esperado toda la vida, si vida se le podía llamar a eso. Miró la rosa, era pálida, viva, pero triste, le recordaba a ella misma, su aroma inundaba el lugar. La imaginó como una estrella perdida en el pelo de él, para eso la quería. Como añoraba que así fuera, y luego tomar sus manos, cerrar sus ojos y sin pensar, hundirse en un beso, anhelo, deseo, pensamientos, pero lo mas importante, se dijo, es que, así lo siento, lo quiero.

    Había pasado la noche sin dormir, no era posible. Nunca apagó la luz y su mirada se perdía en imaginar lo que en la estación quería que sucediera: Llegaría temprano, antes cortaría la rosa que con mucho cariño cultivó por años, esperando su llegada, ahí se confundiría con la gente, cada quien buscando sus momentos importantes y confundidos todos en la indiferencia general. Pero ella sería diferente, así lo sentía, porque sería la única que él buscaría a su llegada. Aunque cada quien fuera buscando por alguien mas, el que ella esperaba era inigualable, el sueño de cualquiera se repetía insistentemente y aunque no lo dijera, estaba convencida de ello, absorta en sus pensamientos, sin darse cuenta, una lágrima recorrió su mejilla. No llegaba. ¿Qué pasa? ¿Tampoco hay alguien más esperando? Nunca había estado aquí y creí que, había muchos mas como yo ¿Dónde está la gente? y que mas da la gente. ¿Dónde está el tren? Sintió miedo, la confusión la inundaba. Las dudas se apoderaban de ella, ahogándola y cubriéndola de ausencia. ¿por qué yo?

    - Disculpe es usted, Annie.
    - ¿Eh? ¿Perdón?
    - ¿Que si es usted Annie?
    - ¿Eh? No se... ¡Si! yo soy Annie.
    - ¿Tiene como comprobarlo?
    - No, creo que no.
    - No importa, tenga, este sobre es suyo.
    - ¿Mío?
    - Ajá, suyo; un joven lo trajo hoy muy temprano, me encargó que se lo diera.
    - ¿A mi?
    - Si, a usted.
    - ¿Quién era él?
    - no lo sé, no lo he visto mucho por aquí.
    - ¿Cómo era?
    - No lo recuerdo, vino rápido y se fue.
    - Recuérdelo por favor, es importante.
    - No sé, me parece era alto, no lo vi bien, creo que tenía el cabello obscuro, abundante y revuelto, los ojos tenían una mirada muy penetrante, usaba lentes, eso me parece que si lo recuerdo bien.
    - ¿Dijo su nombre?
    - No dijo nada. Bueno nada mas dijo que usted vendría y que le diera el sobre.
    - Y ¿Cómo supo que soy yo a quien busca?
    - Dijo que usted estaría aquí esperando y es la única persona que espera.
    - ¿Por qué no hay nadie mas?
    - Lo ignoro. Yo aqui tengo poco tiempo y la vida es así; cuando menos lo esperamos llega lo que siempre quisimos, es difícil de entender, pero así pasa.
    - Si, es posible que tenga razón.
    - Se le ve confundida, no se apure. Al igual que el tren la vida sigue el mismo camino. Lo importante es salvar los obstáculos, no darles la vuelta. La vida sigue de frente y hay que enfrentarla.
    - ¿Y eso?
    - Es una recomendación.
    - Y ¿por qué recomendaciones? usted sabe lo que viene en el sobre ¿verdad?
    - No, no lo sé, pero aquí en la estación es frecuente que pasen estas cosas, lo supongo.
    - ¿Qué cosas?
    - Lo que sucede: está sola, esperaba al hombre de su vida, el que siempre soñó, está desesperada, no sabe cómo encontrarlo, siento que él es una nube... y esto; sólo un sobre, él no está.
    - Pero...
    - No se aflija, es difícil, pero recuerde lo que le dije, la vida sigue de frente y el tren no tiene por qué detenerse. Abra el sobre, ande, a lo mejor estamos equivocados y es algo bueno, no nos ahoguemos en un vaso de agua.
    - Tengo miedo.
    - Será mejor que la deje sola para que lo abra, ademas tengo mucho que hacer.
    - Está bien, disculpe las molestias.
    - No tenga cuidado.
    - Pero... espere ¿quién es usted?
    - Eso no importa, soy su amiga.
    - Pero ¿de dónde salió? ¿qué hace aquí?
    - Esperándola, esperándola, no me pregunte mas, puedo ser usted misma.

    Se marchó caminando a pasos lentos sobre la vía, en momentos parecía titubear, como si quisiera regresar y desahogarse de algo. Se perdió en el horizonte. Annie, quedó quieta, paralizada, con la mirada perdida y el sobre en la mano, junto a la rosa, ahora mas seca. Las nubes negras finalmente cubrieron el cielo y fuertes gotas de lluvia hicieron su aparición. En poco tiempo la estación estaba inundada, ella cubrió el sobre contra su pecho, como si fuera la joya mas valiosa del mundo, sintió que eso era. Finalmente se atrevió a dar un paso, descubriendo lo difícil que resultaba, cerró los ojos, los apretó fuertemente, nuevas lágrimas se confundieron con las gotas de lluvia. En el suelo, todas eran parte de la inundación...

    ¡Un ruido! A lo mejor escuchó un silbido, que bien podía ser el del tren. Por temor, prefirió no abrir los ojos, lo que fuera, ella seguiría esperando. Si era él o la muerte anunciando su aparición, lo que fuera. Acarició el sobre y así permaneció esperando. Sin darse cuenta, la rosa cayó, hiriendo ante las manos de Annie, y se perdió en la corriente. El silbido aumentó su volumen, se percibía su acercamiento, la lluvia no cesó, pronto el agua cubriría por completo su cuerpo, sin pensarlo, y con sus últimas fuerzas, apretó el sobre en su puño y levantó la mano. Lo tenía que salvar...


    F E T
    "Yo no entiendo nada y a todos les queda claro, que yo sólo sé que no sé nada"
  • Raven
    Sub iugum
    • mar 2012
    • 2273

    #2
    Muy bonito. ¡Qué bueno que vengan más personas a compartirnos nos letras! Ya no me siento solita.
    Nena lacónica. La papa en la boca y musho, musho sol. Achingá, esa era neurótica.

    Comentario

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