Ramón Xirau, el último transterrado - El Foro Libre
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Ramón Xirau, el último transterrado

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    Le Zumba la Malanga
    • abr 2012
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    Ramón Xirau, el último transterrado


    Acaba de fallecer el filósofo y poeta catalán Ramón Xirau, establecido en México, como tantos otros, por huir de la Guerra Civil.

    LAS CEREZAS

    a Octavio Paz
    en su aniversario



    Rojas las cerezas,
    rojo el claustro iluminado
    de vidas limpias. Claridad.

    ¿El sol, cántico de fuego?

    Rojas las cerezas—
    todo luz, todo mar
    todo claustro.



    GRADAS

    I

    Las estrellas nos miran lentamente
    cierran sus ojos las bahías. El arco
    de luz cerca los cabos en la ruta del fuego,
    foques, banderas en las barcas, fosco
    el fuego atónito de las naranjas,
    en el aguanueva de los naranjales. Las bridas
    de caballos pensados, pesados, imaginados,
    lentamente nos guían igual que las estrellas,
    cobarde noche, no puede con nosotros
    tu oscuridad de marivientos
    y raíces en el acantilado. Ah, todo canta, canta
    en las encrucijadas del desierto: arco breve del mar.




    Calamar, astro-nieve, lentamente
    me deslumbran (el sol en las espumas
    hace castillos breves de marinieve y trigo).
    Los labriegos se mueven —leve moverse—
    Como en casa de Brueghel, como
    Los ríos se mueven; no, que se anudan
    en las pinturas altas de balcones abiertos,
    en las huellas en un sueño que reflejan
    las purísimas
    aguas de un ojo que no veo
    ni puedo ver con ojos
    carnales, oh dioses del mar, oh dioses encendidos.

    (Grupo exacto e intacto de flores amarillas
    en las sendas del bosque, en los atajos
    de la vista me cercan, beben, cantan —no,
    no me cercan. Ah, barcas. Lentamente
    los ángeles de viento y de poniente
    ríen, las flores de los áloes
    me esperan no sé dónde o lo sé poco,
    más allá de las fuentes
    oh barcas. Todo es ejercicio de belleza
    sobre las olas azulencas.)



    Los áloes, las miradas del cabo
    —mar adentro—, flores de espuma, crecen.
    Mediodía. Todo es silencio y en la roca
    el mirar Tuyo crece, nunca
    visible, mas visible eternamente
    como la ola visible arena toda
    como tronco y maderas todos leves
    como la luz sencilla memoriosa
    Mente.

    (Chillan gaviotas-naves oro leve y Dios
    pensar del pensamiento horrorizado el pico
    restauradoramente-isleño y cree y creo
    mimosaluzcongojahonestaohfleuve
    de mirar irritado, malquiere, maloduele
    oh barcas, barca, barcas
    oh las barcas)

    Una hoja navega en este río
    y es verde y pura mar de luz y mar.


    XI

    Barcas de mar azul,
    los olivos ramos y remos de todo pájaro
    hablan, cantan, Gregorio, con luz
    que no admite tinieblas. Se abren los libros,
    se abren todos los signos —barcas, barcas—
    las estrellas nos miran lentamente,
    cierran sus ojos las bahías. El arco de la luz
    a pesar de Dolor, canta, todo canta,
    cuando las naranjas maduras, en el campo
    verde caen y son luz,
    ah, mar, de barcas, barcas, barcas,
    en la bahía abierta, en el cristal
    de la bahía de las barcas, barcas, cuando
    las naranjas se abren en el cielo.



    TEMPLO II

    No sé si el tiempo nos busca anillo de luz
    no sé si las naves azules
    ven olas de luz en el camino
    del templo. No sé si las miradas de las olas
    renacen en las hojas, en las yedras,
    en las arenas.

    Las encrucijadas del viento, las ferias de la mañana
    encienden, noche adentro,
    las zarzamoras del fuego.
    Mundo: ejercicio de los equilibrios leves
    cae y no cae en el atardecer encendido,
    no sé si nos ve en las yedras del templo.

    ¿Nos mira, nos mira, nos mira Sinnombre?

    Sé que el silencio estalla
    en las fresas vivas
    de la tarde.




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