Sor Juana, la Décima Musa - El Foro Libre
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Sor Juana, la Décima Musa

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  • mileyes
    Expulsado de elforolibre
    • abr 2012
    • 14858

    #16
    Originalmente publicado por Live Ver Mensaje
    donde puedo ver esa teleserie?

    La teleserie ya terminó. La transmitieron por Canal Once.

    Comentario

    • mileyes
      Expulsado de elforolibre
      • abr 2012
      • 14858

      #17
      OCTAVIO PAZ ESCRIBIÓ UNA ORACIÓN FÚNEBRE A SOR JUANA


      https://es.scribd.com/doc/62863408/Oracion-funebre

      deplorable, en particular su correspondencia con la condesa de Paredes y con el padre Diego Calleja. En 1982, en mi estudio sobre nuestra poetisa,pedí a nuestros institutos de cultura y a nuestros gobiernos que, en lugar delevantar monumentos de gusto dudoso y de ordenar costosas reimpresionesde sus obras, se ayudase a los investigadores para que emprendiesen unabúsqueda de esos papeles y manuscritos en El Escorial, en Madrid, entre losdescendientes de la condesa de Paredes, que aún viven, en los archivos dela Compañía de Jesús y en Sevilla. Hoy reitero mi petición.La ausencia de documentos ha contribuido a las extraordinariasoscilaciones que ha sufrido su figura en el transcurso de estos tres siglos.Períodos de luz y otros de oscuridad, años de gloria y años de vituperios,dos siglos de olvido y la resurrección del siglo XX, primero en un reducidocírculo de poetas y eruditos y después transformada en un emblemapopular, abanderada del feminismo y gloria nacional cuya efigie se estampaen el papel moneda. A través de todas esas imágenes se nos escapa laverdadera Sor Juana. Las imágenes públicas son engañosas, simplificacionesque suplantan con un estereotipo a la persona real, siempre compleja ydiversa. La máscara inmoviliza al rostro vivo y cambiante. ¿Cómo podemosrescatar a un gran escritor de esa eternidad de humo que es la fama? Laverdad verdadera de poeta y del prosista está en su obra. Sí, nos hace faltaconocer la correspondencia de Sor Juana y estudiar sus manuscritos, pero,sobre todo, nos hace falta leerla como ella lo merece. Tenemos queaprender a deletrear su verdad “entre los caracteres del estrago”.Aunque fue sobre todo poeta, Sor Juana nos ha dejado escritos en prosadignos de recordación. Uno de ellos es su carta al obispo de Puebla, llamada
      Respuesta a Sor Filotea de la Cruz
      , texto capital en la historia de las letrashispanas y en los anales de la liberación de la mujer. Autobiografíaintelectual, es el relato de sus aprendizajes, sus decepciones y susdescubrimientos. No hay nada parecido en la literatura hispana de su sigloni en la de los siguientes. Contar las aventuras del pensamiento solitario enbusca del saber y en diálogo consigo mismo es un tema poco frecuentadopor los escritores de nuestra lengua. El interés de este texto se acrecienta eintensifica apenas se repara en que es una mujer la que escribe. Ni LouiseLabé ni Madame de Sevigné en el pasado ni, en el siglo XIX George Sand olas hermanas Bronté nos han dejado una historia de su vida intelectual. Tampoco, en la edad moderna y en nuestro continente, poetisas como EmilyDickinson, Marienne Moore, Gabriela Mistral o Elizabeth Bishop. En Sor Juanahay una insólita y triple conjunción: la intelectual, la poetisa y la mujer. Ennuestro siglo habría sido una gran ensayista por la fusión de dos cualidadescasi siempre opuestas: la razón y la sensibilidad.Poetisa abundante y variada, cultivó el teatro profano y el sagrado, lapoesía lírica y la metafísica, es decir, aquella poesía cuyos protagonistas sonel espíritu humano y el mundo que nos rodea. Sorprende su maestría encasi todas las formas y metros. Si el verso es el arte del número y laproporción, Sor Juana fue una gran versificadora, comparable a Góngora y aLope de Vega en el siglo XVII, a Darío y a Lugones en el nuestro. Sobresalióen un género teatral hoy desaparecido: el auto sacramental.Su maestro fue Calderón, pero
      El Divino Narciso
      no es la obra de undiscípulo sino de un rival. Pieza bien dibujada y bien trabada, en El DivinoNarciso se entrecruzan los ecos de Ovidio, el hermetismo neoplatónico y laBiblia. Torre esbelta hecha de sílabas luminosas, sílabas pensativas y quenos invitan a pensar. Frente a la arquitectura compleja y aérea de
      El DivinoNarciso
      , el arca de música de sus villancicos, canciones para cantar en lasfiestas sagradas y que no desdeñan ni los dialectos populares ni el














      repiqueteo de las castañuelas y las palmas. Poemas con alas en los zapatos.Sor Juana sobresale en la expresión del sentimiento amoroso y de sustrances: encuentros, despedidas, celos, llantos, risas, soledad. Poesía no delamor divino sino del humano, y que sólo puede compararse a la de Lope deVega y a la de Quevedo. No es un torrente como la del primero ni un abismocomo la del segundo, es un remanso de agua en la que el enamorado, a untiempo, se retrata y se anula. En la poesía extremada y extremosa denuestra tradición, Sor Juana representa la lucidez y la melancolía, la miradareflexiva y la nostalgia.Poesía del amor y poesía del pensamiento. Ella creía que su obra másacabada y perfecta era “un papelillo que llaman
      El Sueño
      ”, más conocidocon el título que le dio su editor: Primero Sueño. No se equivocaba: esepoema es, en su siglo, una alta torre solitaria. Se ha dicho y repartido que
      Primero Sueño
      es una imitación de Góngora. Ya en otra parte he procuradomostrar que las diferencias entre las
      Soledades
      del poeta de Córdoba y elpoema de Sor Juana son más acusadas y profundas que las semejanzas. Lasúltimas expresan el estilo reinante de su tiempo, marcado por Góngora; lasprimeras son el resultado de dos visiones diferentes del mundo. Góngora serecrea en lo que ve lo recrea; Sor Juana quiere ir más allá y penetrar en elsecreto mecanismo que mueve los goznes del cosmos. No poesía del versino del saber. En un caso, un mundo de imágenes coloridas en el que la tezde una muchacha es “púrpura nevada”; en el otro, hecho de sombras yclaridades, una geometría de pirámides y obeliscos levantados por elpensamiento en un paisaje abstracto. La mente contempla al universonocturno, poblado de estrellas que son ideas, pero no acierta a comprenderlo que ve. El alma, libre de la cárcel del cuerpo, tiene una revelación que alfin se resuelve en una no revelación. Al asombro ante el cosmos sucede elfracaso del entendimiento, que no puede asirlo ni en su unidad ni en sudiversidad.Un poeta verdaderamente grande no sólo expresa a su tiempo sino que losobrepasa. Para encontrar una visión semejante a la de
      Primero

      Sueño
      huboque esperar dos siglos: en 1897 Mallarmé da a conocer su poema Un lancede dados jamás abolirá el azar, que es también el relato de la peregrinacióndel espíritu humano en el cielo estrellado. Sus acordes finales parecen uneco y un respuesta al poema de Sor Juana, que él nunca leyó: lasconstelaciones dibujan en la noche un signo que no es el del absoluto ni eldel azar, sino el de un quizá que los absorbe en una interrogación. Por suspoesías líricas, Sor Juana es uno de los grandes poetas de nuestra lengua;por
      Primero Sueño
      alcanza la universalidad.Los últimos años de su vida fueron dramáticos. A fines de noviembre de1690 aparece su crítica a un sermón del célebre jesuita portugués Antoniode Vieyra. Es un escrito teológico que difícilmente podría interesar a unlector moderno si no fuese porque, asimismo, es una inteligente defensa dela libertad. El favor más grande que Dios pueda concedernos, dice Sor Juana, es un favor negativo: no hacernos ningún favor. Así acrecientanuestro libre albedrío. La idea escandalizó a muchos. El obispo de Puebla lareprendió; Sor Juana contestó, como ya dije, y su respuesta desató unamargo debate que ella misma nos ha relatado con pasión e ironía. Desafíoque terminó en derrota: en 1693 renuncia a las letras. Sus tardíasmanifestaciones de contrición y de obediencia a los prelados misóginos quela hostigaban, ¿expresaban un arrepentimiento auténtico? Más bien parecensugerir lo contrario: los temores de una mujer aislada y cercada. Mueremenos de dos años después de su renuncia.Por su defensa de la libertad del derecho de las mujeres al saber, Sor




      Juana nos ha dejado algo no menos precioso que su obra: un ejemplo. Alpensar en su fin recuerdo el de Hipatía, la matemática hermosa y sabiacomo ella y a la que cita en su
      Respuesta
      . En un poema, Palledas deAlejandría la compara con la constelación de virgo; siguiéndolo, hecompuesto estos cuatro versos:“Juana Inés de la Cruz, cuando contemploLas puras iluminarias allá arribaNo palabras, estrellas deletreo Tu discurso son cláusulas de fuego.”
      Nota aparecida en: La Nación, 1995(*)El autor leyó esta “oración” en el claustro donde murió Sor Juana hace tres siglos




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