El efecto de la sombra (Carl Jung) - El Foro Libre
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El efecto de la sombra (Carl Jung)

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  • enigma
    Junior
    • sep 2014
    • 219

    El efecto de la sombra (Carl Jung)

    Según Jung, la “sombra” es una zona oculta de nuestra personalidad, nuestro lado más oscuro. Se manifiesta en sentimientos e ideas que el mismo individuo considera censurables, irritantes, desagradables y destructivos, a partir de lo que socialmente aprende como “bueno” y “malo”. Todos poseemos una sombra y, de una manera u otra, tratamos de inhibirla, negarla o rechazarla. Así, podemos llegar a ignorar lo que nuestra sombra contiene. A veces necesitamos que ocurran ciertos eventos en nuestra vida que nos revelen esa zona oscura, inhibida de la personalidad. Es cuando escuchamos decir: “Yo no sabía que era capaz de odiar tanto”, “No sé cómo pude hacer algo tan estúpido”, “Perdí el control”, etc.

    En algunos casos tenemos un cierto conocimiento de nuestra sombra, pero ignoramos sus alcances. En otros, existe una total negación: “¡No! yo no soy así…”; “Nunca haría eso”. O proyectamos nuestra sombra en otros, asignando a otras personas ciertos rasgos que rechazamos en nosotros mismos.

    Confrontar nuestra sombra puede ser una revelación, un descubrirnos a nosotros mismos y es la única forma de iniciar un proceso transformador, de sanación. Conocerla debe suscitar una intención de cambio y corrección dirigida hacia modelos funcionales y armónicos de vida. Ceder amorosamente ante el poder de la sombra sobre nuestra personalidad es entregarse, es no intentar superarnos. Frases como “Yo soy así, no puedo evitarlo”, “Es más fuerte que yo”, “Que me acepten como soy”, revelan la intención de no querer ser mejores personas. Si bien es cierto que la sombra es producto de nuestras experiencias (colectivas e individuales), no es todo cuanto podemos ser. No podemos negarla, pero tampoco rendirnos ante ella.

    Nuestro repertorio personal contiene arquetipos cargados de vitalidad, creatividad y alegría que nos impulsan a la realización y la felicidad. Pero también hay otros enfermizos, atormentados y destructivos asociados a nuestra “sombra”. Podemos incorporar distintos arquetipos simultáneos: con unas personas actuamos, por ejemplo, desde la víctima y con otras desde el guerrero o el victimista. Se puede cambiar de arquetipo con el tiempo: en una época de nuestra vida podemos ser héroes y en otra, villanos; hay casos de “niños modelo” que, de adultos, se convierten en verdaderos “canallas” y jóvenes rebeldes que llegan a ser “profesionales modelo”.

  • El Angu
    El Adorado
    • abr 2013
    • 2754

    #2
    Originalmente publicado por enigma Ver Mensaje
    Según Jung, la “sombra” es una zona oculta de nuestra personalidad, nuestro lado más oscuro. Se manifiesta en sentimientos e ideas que el mismo individuo considera censurables, irritantes, desagradables y destructivos, a partir de lo que socialmente aprende como “bueno” y “malo”. Todos poseemos una sombra y, de una manera u otra, tratamos de inhibirla, negarla o rechazarla. Así, podemos llegar a ignorar lo que nuestra sombra contiene. A veces necesitamos que ocurran ciertos eventos en nuestra vida que nos revelen esa zona oscura, inhibida de la personalidad. Es cuando escuchamos decir: “Yo no sabía que era capaz de odiar tanto”, “No sé cómo pude hacer algo tan estúpido”, “Perdí el control”, etc.

    En algunos casos tenemos un cierto conocimiento de nuestra sombra, pero ignoramos sus alcances. En otros, existe una total negación: “¡No! yo no soy así…”; “Nunca haría eso”. O proyectamos nuestra sombra en otros, asignando a otras personas ciertos rasgos que rechazamos en nosotros mismos.

    Confrontar nuestra sombra puede ser una revelación, un descubrirnos a nosotros mismos y es la única forma de iniciar un proceso transformador, de sanación. Conocerla debe suscitar una intención de cambio y corrección dirigida hacia modelos funcionales y armónicos de vida. Ceder amorosamente ante el poder de la sombra sobre nuestra personalidad es entregarse, es no intentar superarnos. Frases como “Yo soy así, no puedo evitarlo”, “Es más fuerte que yo”, “Que me acepten como soy”, revelan la intención de no querer ser mejores personas. Si bien es cierto que la sombra es producto de nuestras experiencias (colectivas e individuales), no es todo cuanto podemos ser. No podemos negarla, pero tampoco rendirnos ante ella.

    Nuestro repertorio personal contiene arquetipos cargados de vitalidad, creatividad y alegría que nos impulsan a la realización y la felicidad. Pero también hay otros enfermizos, atormentados y destructivos asociados a nuestra “sombra”. Podemos incorporar distintos arquetipos simultáneos: con unas personas actuamos, por ejemplo, desde la víctima y con otras desde el guerrero o el victimista. Se puede cambiar de arquetipo con el tiempo: en una época de nuestra vida podemos ser héroes y en otra, villanos; hay casos de “niños modelo” que, de adultos, se convierten en verdaderos “canallas” y jóvenes rebeldes que llegan a ser “profesionales modelo”.

    No podemos apreciar la luz, hasta que no hacemos evidentes las partes mas obscuras de nuestra personalidad...
    Saque usted, sus propias conclusiones...

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